«Conseguir lo imposible y perder lo importante». Dos personas sin nada en común cruzan fortuitamente sus destinos en febrero de 1937. Pertenecen a bandos opuestos de la guerra civil. Sus respectivos enemigos les desean la muerte, pero ellos no se rendirán y conseguirán lo imposible: salvar sus vidas, aunque más tarde perderán lo más importante que tenían en ellas. Esta es una breve historia de las vidas de Arthur Koestler y Josefina Gálvez.

El domingo 7 de febrero de 1937 miles de personas huyen de Málaga ante la inminente entrada de los nacionales. Entre los que salen está el escritor y periodista Austro-húngaro Arthur Koestler, judío de nacimiento y miembro del Partido Comunista Alemán. El ejército de Franco ha dictado orden de busca y captura contra él por espionaje, sin embargo, salta del coche en el que huye y vuelve a la ciudad andando.

Josefina Gálvez Moll, hija del Doctor Gálvez Ginachero y esposa del piloto Carlos Haya, no quiere irse de Málaga, deja a sus cuatro hijos, dos de ellos recién nacidos: Héctor y Aquiles. Conducida a la fuerza en el coche del Gobernador Civil, Josefina es rehén de la República para coaccionar a su marido. Al salir de la ciudad afirma haber visto a Koestler entrar en ella.

El escritor se refugia en la casa de Sir Peter Chalmers-Mitchell, en la zona alta entre El Limonar y el Camino Nuevo, por donde ese día huyen los milicianos y más tarde entrarán las tropas nacionales. Koestler escribe esa tarde «Abajo, en la ciudad, todo era un caos, y aquí el jardín se dora con tanta tranquilidad al sol, que parece impensable que se puedan producir desordenes en un sitio tan encantador y bien cuidado». Al día siguiente será detenido y trasladado a Sevilla.  

Josefina Gálvez llega a Valencia. Tras unos primeros momentos de incertidumbre, en los que recibe una paliza e intentan fusilarla, es identificada como la mujer del piloto y llevada a presencia del ministro de la Gobernación. La alojan en el Hotel Victoria con una identidad falsa, para evitar represalias, su marido es un héroe de los nacionales y, por tanto, enemigo de los republicanos.

En Sevilla, Koestler permanece en la cárcel en espera de ser ejecutado, pero, ¿por qué el corresponsal del periódico inglés News Chronicle es acusado de espionaje? La explicación hay que buscarla meses atrás, cuando entrevistó a Queipo de Llano en Sevilla haciéndose pasar por enviado de un periódico húngaro. En la ciudad se encontró con un periodista alemán que le reconoció y le acusó de ser un agente comunista. Koestler pudo huir y refugiarse en Gibraltar, pero dictaron contra él orden de busca y captura.

Josefina, por su parte, es un rehén, una víctima de la heroicidad de su marido. En julio de 1936, tras el fracaso del golpe militar en Málaga, es detenida para coaccionarlo a él, algo que meses más tarde la llevará hasta Valencia. En el Hotel Victoria y gracias a su identidad falsa, Josefina ve frecuentemente a personajes republicanos de aquel momento: Dolores Ibárruri ‘La pasionaria’, el piloto Ignacio Hidalgo de Cisneros, la actriz Margarita Nelken, e incluso al mismo Koestler. Ella aún no sabe que sus vidas han sido objeto de cambio.

El 12 de mayo de 1937 Arthur Koestler es liberado y un pequeño avión le lleva a la frontera con Gibraltar. El Foreign Officce ha negociado directamente con Franco y será intercambiado por Josefina Gálvez. Durante el vuelo, Koestler conversa con el piloto de temas militares, políticos e ideológicos. El hombre que le está sacando de España no es otro que Carlos Haya, marido de Josefina. Esta conversación la recoge en su libro «Diálogo con la muerte” y en ella Koestler se muestra triunfador, su ideología le ha mantenido con vida y ahora es libre, sin embargo, será entonces cuando tome conciencia de las purgas que se están produciendo en la URSS.

Al llegar el otoño por fin se reencuentran Josefina y su marido, los sentimientos han triunfado, el amor les ha mantenido unidos, podrán volver a ser felices, a pesar de la pérdida de uno de sus hijos pequeños, Aquiles.

Por esos mismos días Koestler participa en un mitin en Francia organizado por el Partido Comunista, allí y por sorpresa, anuncia que reniega de la que había sido su ideología, años después escribiría: «Tenía veintiséis años cuando ingresé en el Partido Comunista y treinta y tres cuando salí de él (…) Nunca antes ni después fue la vida tan plena de significado como en aquellos siete años. Tuvieron la grandeza de un hermoso error por encima de la podrida verdad». La publicación de ‘El cero y el infinito’ le convertirá abiertamente en enemigo del comunismo.

El 21 de febrero de 1938 el Capitán Haya se incorpora a la Batalla de Teruel. En el enfrentamiento sobre el Puerto de Escandón su avión es derribado y muere al estrellarse. Josefina pierde en ese momento a la persona por la que ha luchado: «Desgraciadamente mi felicidad no pudo reanudarse. Meses después de mi canje, Carlos caía en el frente de Teruel (…) Comenzaba mi vida de mujer sola.».

Los destinos de Arthur y Josefina se cruzaron en febrero de 1937 y un año después los dos habían conseguido lo imposible y perdido lo más importante que tenían, aquello por lo que habían luchado y sufrido penalidades. Arthur se convirtió en un disidente incapaz de volver a luchar por nada, ni por nadie. Se suicidó en 1983. Josefina no volvió a casarse, su destino la había llevado a ser viuda, algo que nunca quiso cambiar.

*(escrito en julio de 2015)

carlostmzeta

Fuentes:

Foto portada: Prisioneros de guerra republicanos en Málaga 1937. Fondo Bienvenido-Arenas. Archivo CTI-UMA.

Documentación: Diario ABC Entrevista de Mercedes Formica a Josefina Gálvez (13-07-1957) / “El cero y el infinito” (1940) de Arthur Koestler Editorial Debolsillo 2011. / “Diálogo con la muerte” (1937) de Arthur Koestler. Editorial Amaranto 2004. / Memoriarecuperada.ua.es / Pedro Payá López, Universidad de Alicante