La televisión tiene potencial para explorar la realidad y darle relevancia, consigue que algo que le ocurre a una persona (o a un grupo) llegue a millones que lo vivirán como si lo estuvieran viviendo. Eso no solo lo hacen los informativos, los programas de entretenimiento también saben hacerlo y puede que incluso mejor.
Hay grandes acontecimientos (trágicos o festivos) con los que la televisión se vuelca en bloque. En los últimos tiempos lo hemos vivido con el volcán de La Palma o la victoria de España en la Eurocopa. Lo hemos vuelto a comprobar con la Dana de octubre.
En los primeros días, cuando se empezó a ver la magnitud de la tragedia, muchos programas de entretenimiento desaparecieron de las parrillas y otros adaptaron sus contenidos a una labor más informativa sobre lo que estaba ocurriendo en las zonas afectadas, pero la información se fue transformando en vivencia. El entretenimiento televisivo consigue hacer reír o llorar gracias a la realidad, porque de lo que de verdad sabe es de hacer que los espectadores sientan viendo la tele. Es cierto que hay programas que esa cualidad no la tienen, bien porque sus formatos no se lo permiten (un concurso, por ejemplo) o porque sus comunicadores son buenos haciendo reír (o riéndose de), pero nada más…
Luego hay otros programas a los que no les dan esa oportunidad, me resulta curioso el caso de El diario de Jorge que fue uno de los primeros en desaparecer de la parrilla ante el avance de los datos de la tragedia en Valencia. Por el contrario, su antecesor El diario de Patricia siempre supo estar en emisión enfrentándose a las tragedias que en aquella época ocurrieron, como, por ejemplo, los atentados del 11M. En los días pasados he visto otro programa que, contra todo pronóstico ha sabido adaptarse a la realidad, se trata de Gran Hermano, un formato que, aparentemente, no permite actualidad. En esta ocasión (y en otras similares), GH ha incorporado hechos puntuales a sus contenidos y lo ha hecho de forma magistral. El martes 5 de noviembre en GH límite 48 horas Jorge Javier contó a los participantes lo que había ocurrido en Valencia. Gracias a eso se produjo un hecho impactante: la “cuarta pared” de la casa de Guadalix se desvaneció. Al entrar la realidad en la casa, todos fuimos concursantes de GH y vivimos la noticia de la trágica Dana como si nos enteráramos en ese momento. Fueron unos momentos muy potentes. En mi caso de forma más complicada ya que no lo vi en directo y, al enterarme de lo que habían hecho, busqué el programa en Mitele y lo viví al día siguiente.
Ese potencial del entretenimiento, en mi opinión, no está lo suficientemente trabajado por los programas y las cadenas. Por el contrario, el entretenimiento (y la televisión en general) también tienen el poder de mentir y engañar y, desgraciadamente, este lo utilizan con más frecuencia de la que deberían, una verdadera pena.
para conocer muchos de los secretos de la televisión, hay que conocerla por dentro, y para eso nada mejor que leer Guía de guion, un manual con el que encontrar el camino de éxito.
