en la tele.
En la televisión la empatía es un bien escaso, sin embargo, la tele proporciona a muchas personas la posibilidad de vivir situaciones que, de otra forma, le serían ajenas.
La empatía es un término reciente, pero todos lo conocemos e identificamos, porque es la habilidad (aprendida o innata) de ponerse en el lugar de otro-a y sentir como propias sus emociones y sentimientos. Básicamente, sentir alegría con el bien ajeno o sufrir con su desgracia.
Tengo claro que dentro de la televisión no hay empatía, porque si la hubiera, los que trabajamos en ella, sufriríamos un grave disgusto cuando cancelan un programa de la competencia… Por poner otro ejemplo, imaginemos a dos presentadores que comparten horario y contenidos. Ante la llamada de ambos a una ‘ARTISTA’, si hubiera empatía, podría darse un diálogo así:
Presentador A: Estoy muy agobiado. Tenía cerrada una entrevista con ‘ARTISTA’, pero me dicen que lo está pasando muy mal porque la habéis llamado vosotros.
Presentador B: ¿No me digas? Perdona, no lo sabíamos. ¿Cómo ha podido pasar algo así?
Presentador A: Mira, yo he pensado que es mejor que la lleves tú primero.
Presentador B: No, por favor, si tú la habías invitado antes…
Presentador A: Ya, pero es que he visto que tu plató le pilla cerca de donde está grabando, así es más cómodo para ella, y luego, cuando se vaya a marchar, le pillará mejor mi plató…
Presentador B: Bueno, tienes razón, así ‘ARTISTA’ no va a perder tiempo en desplazamientos y, además, se le van a quitar los agobios por tener que elegir.
¿Alguien cree que un diálogo así es posible? La verdad es que no, y no es culpa de nadie, es simplemente que la televisión es un negocio y ser empático no es rentable, por lo menos, a nivel audiencia. Sin embargo, en el negocio de la tele, empatizar juega un papel importante y son muchos los programas que buscan la empatía de los espectadores. Conseguir que alguien que está tranquilamente en su casa sienta como propio lo que se está viviendo o contando en un programa no es fácil, pero algunos lo consiguen y el premio es el éxito.

Hacer televisión tiene cierto parecido con el funambulismo. Un funambulista no puede pensar en nada ni empatizar con nadie, porque su único fin es mantener el equilibrio y alcanzar el objetivo. Sin embargo, quienes lo ven tienen fácil empatizar con su trabajo.
No hay duda de que la empatía forma parte del negocio de la tele, pero quienes hacen televisión no pueden (podemos) sentirla, por lo menos, en horario laboral. ¡Qué dura es la tele!
*Las imágenes son del documental emitido por La2 «Entre tú y yo, la empatía» . (Disponible en YouTube)
