La decisión

Si alguien decide alejarse de la persona que le ha ayudado a ser quien es, ¿podemos decir que es un acto de traición o de honestidad?

Hace muchos años, trabajando en un programa de testimonios televisivos, tuve un invitado que contó algo que, aún hoy, no sé cómo interpretar. Era un señor mayor de unos setenta años y contaba que desde muy joven había sido alcohólico. Con 15 o 16 años empezó a beber, al principio era muy divertido y en esos días divertidos de juventud conoció a la que luego sería su mujer. Se casaron y tuvieron hijos, pero no fueron felices, porque él no podía dejar de beber y el hacerlo ya no era divertido, era una pesadilla, pero tuvo suerte, porque la mujer con la que se había casado le quería, mantenía a la familia unida y le ayudaba a pagar las ‘facturas’ de sus descontroles. Además, durante años le llevó a terapias y le rescató de sus recaídas. Así tal cual lo contó él, reconocía entre lágrimas que sin ella nunca hubiera salido del pozo del alcoholismo. Cuando al fin se curó ya no era un hombre joven, ni atractivo, ni mucho menos divertido, pero por primera vez en su vida era un hombre sereno y consciente de sus sentimientos.

Fue en ese momento cuando se dio cuenta de algo terrible: no estaba enamorado de su mujer y nunca lo había estado. Intentó seguir con ella por agradecimiento, pero cada día era una nueva pesadilla, le torturaba que ahora que no era un borracho seguía mintiendo para vivir.  

Si dejaba a su mujer sería honesto, pero un desagradecido, si seguía con ella le mentiría, pero podría estar con ella para agradecerle lo que había hecho por él… ¿Qué debía hacer? Pasó tiempo debatiéndose en esa paradoja y al final decidió contarle la verdad y separarse.

No me veo con autoridad para juzgar a nadie y mucho menos a una persona que después de vivir en el infierno intenta ser honesto, pero la decisión que este hombre tuvo que tomar era complicada, la realidad le había puesto en jaque e hiciera lo que hiciera lo haría mal, porque esa decisión era una consecuencia de malas decisiones anteriores. Y es que en la vida todo tiene un precio.

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