Programa de repostería con famosos que, en su conjunto, resulta divertido y ameno. FICHA: La 1 y RTVEplay / Miércoles 23:00 horas / Productora Boxfish.  

Lo primero que me sorprendió fue el nombre ¿Top Chef? Ese era uno de Chicote en Antena 3, ¿ahora lo presenta Paula Vázquez en La 1 o es que se trata de otro programa? Al ver el primero comprobé que, efectivamente, era otro programa, más parecido a Bake Off (o igual), supongo que le han cambiado el nombre por una cuestión de derechos. Sin embargo, al unir la marca con los contenidos de repostería, les ha quedado un programa que podríamos denominar ‘mutante’ y es que ha ido cambiando de cadena de emisión, de presentadores e incluso de productoras hasta llegar al momento actual con un resultado evolucionado y bastante óptimo.

El inicio de Top Chef dulces y famosos (TCDF) es impactante, con una cabecera donde unos gigantes parecen dispuestos a comerse la ciudad como si fuera un pastel. La verdad es que da miedo imaginarte viviendo en esa ciudad y que Marina Castaño (por ejemplo) pudiera espiarte por las ventanas. Bromas a parte, lo que más miedo da es ver la duración del primer programa: ¡tres horas! Es un reto complicado mantener la atención del espectador durante tanto tiempo. A pesar de ese primer obstáculo que los programadores de La 1 le han puesto al programa, su visionado no cansa, y eso es gracias al gran esfuerzo que habrán hecho en edición para mantener el ritmo. Algo que sería imposible sin el acertado casting de concursantes que combina el estrés de Natalia con la relajación de Mariano, así como la concentración de Marina con el aparente desnorte de Luis.

Al ver el primer Top chef dulces y famosos me he dado cuenta de que ningún programa de cocina cumple con la regla de oro de los cocineros que es la de llevar un gorro para evitar que un pelo caiga donde no debe… Nadie lo cumple, seguramente por motivos estéticos-televisivos, sin embargo en TCDF se atreven a algo muy real y es que un pelo aparezca en la preparación del alimento, aunque se justifica al decir que es biodegradable… 

En cuanto a la estructura, hay un primer bloque que es una prueba individual y que se lleva casi un tercio del programa. La segunda prueba es por equipos y ocupa el segundo tercio. Al final de esta una parte de los concursantes ya están salvados y pasan a ser espectadores de las dos siguientes pruebas que son para ir aclarando la eliminación. Al final de la cuarta prueba se da el nombre del “top chef” del capítulo y también de quién es el/la concursante eliminado-a. No lo desvelaré y animo a quien aún no lo haya visto a que lo haga en RTVEplay, es un programa simpático, positivo y donde los famosos trabajan y se esfuerzan por conseguir resultados. Como dato, solo diré que Belén Esteban me ha recordado a la joven que tuve de invitada en un programa en el verano del año 2000 y que con su sinceridad y espontaneidad se ganó el cariño de todos los que la conocimos allí y, por supuesto, de quienes la vieron por la tele. 

Al ver el segundo programa encontré una primera sorpresa agradable: casi media hora menos de duración. Una vez visto al completo puedo decir de él una cosa positiva y otra no tanto. Empezaré por esta última. Un programa, cualquier programa, al presentarse en emisión lo hace con una propuesta concreta, en este caso la propuesta es: un grupo de famosos que tienen pocos o ningún conocimiento de repostería, deben preparar los postres que el jurado les indique o los que hayan elaborado expertos externos. En esta propuesta tenemos cuatro elementos: los concursantes (cuya elección suele corresponder con perfiles con los que se identificará la audiencia), el jurado (profesionales de reconocido prestigio), los expertos externos (personas con una especialidad concreta) y el programa (engloba la totalidad, o sea, decorados, músicas y demás que conocemos desde la presentación) representado por la presentadora, en este caso, Paula Vázquez. Todo lo que sea ajeno a la propuesta inicial se entiende como intervención intencionada por parte del programa y eso, cuando ocurre, tiene consecuencias. Me refiero al reloj de arena que se incluye en la prueba 2. Es un elemento extraño que provoca un estrés innecesario en los concursantes, sobre todo, en algunos de ellos, con lo cual, el agobio que viven en plató puede fácilmente transmitirse a los espectadores. En mi opinión, ese elemento ajeno capitaliza el contenido y solo consigue alejarnos del verdadero contenido que espera el espectador, o sea, la elaboración de un postre y el esfuerzo, logros o errores de los concursantes que tendrán que enfrentarse al veredicto del jurado. 

En la parte positiva he visto algo que me ha gustado mucho. En la prueba 1 las expertas invitadas fueron tres señoras que hacen pestiños con sus propias recetas. Su presencia en el programa aportó un plus de verdad y realismo que se potenció al situarlas como espectadoras ya que con sus comentarios aportaron un valor añadido que enriqueció el programa. Un buen acierto, enhorabuena.

En el final del programa y con la eliminación que hubo saltó una nueva sorpresa que tampoco desvelaré porque sigo animando a que se vea el programa, es un buen entretenimiento, agradable y muy recomendable. Yo estoy deseando ver el tercer capítulo que espero y deseo que suba en audiencia. Cuando lo vea, le haré un añadido a este artículo comentando mi opinión.

Carlos Torres Montañez

*Imágenes de RTVEplay